La pintura como acto de comprensión, como búsqueda de plenitud. Las emociones y las inquietudes, al igual que los placeres; la conciencia de la finitud, junto al disfrute de esos instantes de eternidad en los que la corriente de la vida fluye sin obstáculos: estas son las verdaderas fuentes de las que me nutro para crear. Intentos constantemente renovados de transfigurar la realidad en otra que va más allá de la luz.