En esta pieza vibrante y texturada he canalizado la esencia indómita de un páramo azotado por la brisa. La mezcla de expresionismo e impresionismo le da vida: los trazos sugieren un día de verano ventoso y lleno de color, con aromas de aulaga y brezo en el aire. Al acercarse se descubren capas de color y textura entre pinceladas semiabstractas que invitan a sentir el corazón del páramo. Bajo un cielo brumoso y entre los morados, verdes y rojos de los helechos silvestres, la mirada recorre las texturas del primer plano hasta las nubes delicadas del horizonte. Es una sinfonía cromática que promete dar energía a cualquier espacio con su espíritu libre e indómito.
Obra original y única, realizada con acrílicos de alta calidad sobre lienzo de bastidor profundo, con los laterales pintados de blanco. Utilizo empastes aplicados con espátula, capa sobre capa, para crear una pintura contemporánea situada entre la abstracción y el realismo. No necesita marco y está lista para colgar.