La portadora de magia es una pintura colorida e inspirada en la primavera de un martín pescador sobrevolando una ribera de flores silvestres. Mide 36 x 36 x 1,5 pulgadas. Esta ave es mágica y me gusta imaginar que esparce magia y aviva el paisaje y sus colores al volar. Por eso, de sus alas se extienden veladuras y velos de distintos tonos, que vuelven la pintura semiabstracta y algo etérea. Predominan los verdes, con toques del azul de los jacintos silvestres, rosa, morado, naranja y dorado. La inspiró un paseo de abril cerca de Mayfield, en Sussex, cuando las flores bordeaban cursos de agua y campos. Es una antigua zona agrícola, donde aparecen a menudo molinos, estanques y arroyos que aportan un aire de cuento de hadas, no tan distante de lo que realmente vi. Pintada sobre lienzo de bastidor profundo, con bordes verdes, lista para colgar y sin necesidad de marco.