Con raíces en el dibujo, esta colección de obras abstractas explora la solidez, la textura y la forma mediante una paleta limitada que permite concentrar y orientar la mirada. Las pinturas presentan formas que a primera vista parecen bastante sólidas —algunas incluso son muros de pintura negra—, pero que, al observarlas de cerca, transmiten su fragilidad y la sensación de un derrumbe inminente.
Las pinturas son físicas, tanto por su técnica como por su presencia, pero en última instancia buscan comunicarse en un plano emocional. Compuestas en gran medida de forma intuitiva, transmiten esos componentes fundamentales de la vitalidad, el impulso y el sentimiento: aquello que encarna el hecho de estar vivo.
Los títulos de estas pinturas suelen reflejar la sensación general de la obra, más que aludir a una referencia directa. Sin embargo, Puerta ventana alude a la composición de aire matissiano y se relaciona con el acercamiento de Matisse a la abstracción en su pintura Porte-fenêtre à Collioure.